El Gobierno envió el proyecto de ley para reperfilar los plazos de pago de la deuda

Economía Política

El ministro de Hacienda Hernán Lacunza había anunciado el 28 de agosto pasado, en medio de una enorme expectativa, que el gobierno encararía un «reperfilamiento» de toda su deuda, sin quitas de capital ni de intereses, con el propósito de extender los plazos de pago.

Pese al impacto del anuncio, poco fue lo que se avanzó desde entonces: hasta ahora el Gobierno solo pudo postergar el pago de la deuda que vencía antes de diciembre (lo hizo por decreto), pero la de mediano y largo plazo había quedado quedó en un punto muerto por falta de señales de apoyo de la oposición.

el reperfilamiento de la deuda en corto plazo y el proceso de canjes voluntarios con los pasivos de mediano plazo suman un monto total que alcanza unos US$60.000 millones.

Lacunza viajará la semana próxima a Washington la semana para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el desembolso de US$5400 millones, el último tramo del crédito otorgado el año pasado. Este desembolso podría atrasarse hasta diciembre, según trascendió.

En Hacienda indicaron que de las reuniones que Lacunza mantendrá con los funcionarios del FMI no se espera, por ahora, una renegociación de los vencimientos de la deuda, sino más bien acordar un plazo para cerrar la quinta auditoría, la cual permitiría destrabar ese giro de US$5400 millones que debió haber llegado hace diez días.

En el Gobierno dicen que no necesitan con urgencia esos fondos, pero que sí son importantes a fin de año para cumplir con el programa financiero vigente.

«Nos habilita a entablar una negociación»

«Este proyecto habilita al Ejecutivo a entablar una negociación. Da una señal de que la eventual discusión de la deuda se hará en un marco voluntario y de racionalidad», dijeron a LA NACION fuentes de Hacienda y agregaron: «El principal artículo del proyecto incorpora a estos bonos la Cláusula de Acción Colectiva que sí tienen los de legislación extranjera, y que establece que si el 66% de los bonistas acepta la propuesta de reperfilamiento, el resto debe acatar, con un mínimo de 50% por especie».

Desde la cartera que comanda Lacunza, explicaron que hoy «el problema es de plazos, por eso se está pensando en una extensión ‘amigable’, no es un cambio en las condiciones de los bonos».

«Hay que dar una señal hacia el futuro. Los mercados muestran que hay mucha incertidumbre y con esto vamos hacia un mecanismo racional», explicaron.

En tanto, sobre la legislación extranjera que involucra el acuerdo, dijeron: «Sería razonable trabajar en paralelo con ambas legislaciones. En primer lugar, porque hay superposición de tenedores, y por otro lado, porque los riesgos de liquidez en el corto plazo están más asociados con la ley Argentina. Resolver ambos frentes es necesario. Trabajar solamente con la ley extranjera no resuelve el problema